La visión ambiental de J. R. R. Tolkien
Es una realidad que muchos lectores se sienten atraídos al mundo imaginario de Tolkien por su elaborada construcción y sus narraciones épicas. Sin embargo, pocas personas considerarían a novelas como El Hobbit o El Señor de los Anillos obras de literatura ambiental, que lo ubicaría al creador de la Tierra Media a la par de autores como John Muir o Rachel Carson. Si bien J. R. R. Tolkien no expresa un activismo ambiental en sus obras, es muy claro que éstas comparten una visión ambiental que ha servido de influencia a muchos de sus lectores, y también a escritores pertenecientes a la rama del ambientalismo literario.
Una infancia en Mordor
En el prefacio de la segunda edición de El Señor de los Anillos, Tolkien escribió que si bien su trabajo no tiene "un significado alegórico... cualquiera que sea", sí aclaró que tiene una base en su experiencia personal. Él explicó que la región adonde había vivido en su infancia "había sido miserablemente destruida antes de que tuviera diez años".
Tolkien, que pasó su infancia en un pueblo rural a las afueras de Birmingham que luego se transformaría en una región en donde operaban fábricas de acero, se habría inspirado en esa área industrializada conocida como Black Country para crear Mordor: la tierra muerta donde habita el villano Sauron y que, al igual que Isengard, se destaca por su avanzada industrialización.
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| El Black Country en 1870. |
El Black Country es una expresión que se originó en los años 1840 para referirse a la zona más industrializada de Reino Unido, una zona que abarcaba desde el noroeste de Birmingham hasta el sureste de Wolverhampton en los Midlands Occidentales. La creencia popular decía que la contaminación provocada por las industrias del carbón, hierro y acero eta tan alta que una capa de hollín negro cubría la zona a tal punto que incluso la Reina Victoria ordenaba bajar las persianas de su carruaje al pasar el tren real por la región. La devastación ambiental era inigualable, especialmente considerando que la zona había sido una región rural con una gran cantidad de naturaleza... entre ellos árboles, punto central del ambientalismo tolkieniano.
Para los árboles todos los hombres son orcos
Los árboles y bosques representan muchos papeles en la Tierra Media pero, si queremos comprender la visión ambiental de Tolkien debemos saber algo muy importante: al autor no solamente le gustaban los árboles, sino que le importaban tanto que les dio un papel central en sus obras.
Tolkien una vez dijo que el hombre primigenio vivía en comunión con otros seres vivientes, por lo que tendría sentido decir que la Tierra Media está ambientada en un pasado distante, cuando los bosques primigenios todavía existían.
Un bosque primigenio o primario es una extensión considerable de masa forestal intacta, que nunca ha sido explotada, fragmentada o influida por el ser humano y sus actividades. Actualmente casi el 80% de estos ecosistemas ya han sido destruidos o alterados, paralelismo que se puede encontrar con la situación que atraviesan los árboles en El Señor de los Anillos. En esta historia en particular los bosques son mucho más complejos si lo comparamos con, por ejemplo, El Hobbit: los árboles pueden cambiar, ya sea al "ser despertados por los elfos" como en el caso de los Ents o "volverse malos" como algunos árboles del Viejo Bosque.
Saguaro y Thacker comentaron que Tolkien claramente amaba a los árboles, ¡incluso se fotografiaba con ellos! Para Tolkien, todos los árboles eran en cierto sentido mágicos. Por eso los árboles se pueden ver referenciados en toda su bibliografía, desde los Ents- seres con apariencia similar a la de los árboles- hasta el Árbol Blanco de Gondor; e incluso los villanos pueden ser identificados por cómo tratan a los árboles siendo el mejor ejemplo de ellos Saruman, que es revelado como un mago malévolo debido a la destrucción del bosque de Fangorn.
Cuando se pone atención al trato que tienen los diversos personajes hacia los árboles o la naturaleza en general, se puede ver más claramente la visión que tenía Tolkien sobre el ambiente: los personajes malvados como Sauron, Saruman y los orcos son hostiles hacia la naturaleza, representando también la civilización urbanizada e industrializada, mientras que los hobbits, ents y elfos cuidan la naturaleza y tienen un tipo de vida más orientada a la agricultura y el respeto al ambiente. Este tipo de ideología está fuertemente inspirada en la tradición cristiana, fuente que también utilizó C. S. Lewis para Las Crónicas de Narnia, además de las experiencias en las trincheras en Francia durante la Primera Guerra Mundial en donde no solo la moderna maquinaria bélica destruyó a innumerables soldados y civiles, sino que también provocó la desaparición de bosques enteros, campos y granjas alrededor de toda Europa.
En un mundo lleno de Sarumans, seamos Sam Gamyi
Desde la década de 1970, varios críticos han notado que las obras de Tolkien pueden interpretarse desde una perspectiva ambiental, especialmente el capítulo El saneamiento de la Comarca, perteneciente a El Señor de los Anillos. Paul H. Kocher escribió que "Tolkien era un ecologista, campeón de lo extraordinario, enemigo del 'progreso', amante de las manualidades y aborrecedor de la guerra mucho antes de que esas actitudes estuviesen de moda". En ese capítulo en particular se hace un énfasis al deterioro del ambiente causado por la contaminación industrial, algo bastante inusual para una época en la que no se tenía tanta conciencia sobre esos temas, y fue varias veces interpretado como un llamado a las armas para tomar acción en la restauración de la naturaleza.
El ambientalismo de Tolkien, especialmente cuando se presta atención a los hobbits, puede entrar en la denominación de lo que se conoce como nostalgia radical: un término que tiene mucho que ver con los paisajes naturales, rurales y pre-capitalistas, provenientes de una época en donde había "menos ruido y más verde" que, a su vez, también tiene fuerte influencia en la filosofía ecológica asociada a la fe católica, en donde se genera "una administración que nutre la tierra en lugar de explotar sus capacidades de supervivencia hasta el agotamiento".
No por nada muchos de sus héroes en sus historia eran, en cierto sentido, como pastores. Sam Gamyi y Bilbo Bolsón, los héroes de El Señor de los Anillos y El Hobbit, ambos eran hobbits: agricultores sustentables que vivían en armonía con la naturaleza. Los elfos, a su vez, practicaban una horticultura sostenible y estética, convirtiendo los bosques en donde vivían en un jardín elaborado. Faramir y Eówyn, luego de la caída de Sauron, desean transformar la destruida Ithilien en un jardín. En las obras de Tolkien se puede ver una fuerte asociación entre la salud de la tierra, la bondad o maldad de los personajes y la salud de la comunidad. La degradación del ambiente y el caos social van de la mano, y su opuesto solo puede ser conseguido por aquellos que ideológicamente respeten el mundo natural como iguales.
Tolkien, consciente o inconscientemente, nos dejó un importante mensaje que hoy en día (en un mundo contaminado, fragmentado y con la amenaza del cambio climático que podría destruir el mundo que conocemos hasta ahora) resuena más que nunca: que en un mundo repleto de gente como Saruman, seamos como Sam que, a pesar de no ser tan poderoso, fuerte o habilidoso como otros, demostró una valentía única al aportar su parte en la lucha para salvar su mundo y su hogar de la destrucción y la oscuridad.
Fuentes consultadas
- Ents, Elves, and Eriador: The Environmental Vision of J. R. R. Tolkien, de Matthew T. Dickerson y Jonathan Evans. University Press of Kentucky.
- Environmentalism in The Lord of the Rings. Wikipedia.
- Black Country. Wikipedia.
- Tress and Forest in Middle-Earth. Wikipedia.
- Bosque primario. Wikipedia.
- How C. S. Lewis and J. R. R. Tolkien responded to "environmental holocaust". CNN.
- The writings of Lewis and Tolkien embody conservative environmentalism. The Critic.
- Tolkien and Environmental Stewardship, de Gregory Bassham.






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