Desplastificando la industria literaria
La industria de los libros siempre ha sido asociada con la creatividad y el conocimiento, pero también tiene un impacto significativo en el ambiente. La producción de los libros físicos contribuye a la deforestación, consume mucha energía y genera una enorme suma de basura. Cada año, la industria consume millones de árboles, litros de agua y químicos en la producción de papel y, además de eso, suma a la huella ambiental la energía que se utiliza para imprimir, para el packaging y el envío de cada uno de los libros que amamos leer.
Se estima que la industria literaria genera alrededor de 12,4 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono anualmente. Desde la generación del papel hasta el transporte del producto terminado, cada paso de la producción de libros impacta en el planeta. Y, sin embargo, poco se habla del plástico en este rubro marcado principalmente por el consumo del papel.
Este 2025 el Día Mundial del Medio Ambiente pone el foco en la contaminación por plástico, una problemática que afecta a cada parte del planeta: hay plásticos en el agua, en la tierra, en el aire e incluso en los alimentos que comemos. Estamos rodeados de plástico.
El mes pasado pude visitar una cooperativa de reciclaje junto a FAUBA Verde (Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad) que recibía los residuos de algunas editoriales y la cantidad de material que llegaba hasta el techo me abrumó, me llenó de preguntas y, también, me dio más motivación para seguir aprendiendo sobre la sustentabilidad en el mundo de los libros. La cantidad de plásticos que había en ese galpón no era broma: descarte de folletines de colecciones que traen consigo objetos de regalo que estaban siendo procesados a mano por las y los trabajadores de la cooperativa. Globalmente, se estima que el costo ambiental y social de la contaminación por plásticos ronda entre los 300 a 600 billones de dólares, impactando severamente en el cambio climático, en la naturaleza, en las ciudades y en las vidas de las personas.
Es un poco curioso que en una industria que debate fervorosamente el uso de la Inteligencia Artificial (IA) por su impacto en el trabajo de escritores y diseñadores gráficos, y también por su impacto ambiental, tome como medidas opcionales los cambios que necesita la publicación de libros para ser más sustentable. Ideas hay y ya están siendo aplicadas, algunas tan simples que te hacen pensar el por qué todavía no las usan todas las editoriales.
Una de las más conocidas es una tecnología llamada Print on Demand (impresión bajo demanda), que permite la impresión del libro solo cuando se realiza una compra. Desafortunadamente vivimos en un mundo en el que por cada ejemplar de un libro que se vende, hay otro que no. Éste termina de vuelta a la editorial y lo más probable- al menos en los libros más comerciales- es que terminen siendo descartados. Con el print on demand se elimina la sobreproducción de libros, lo que se traslada en menos materias primas usadas y tiradas, menos requerimiento de espacios físicos de almacenamiento y menos gasto de transporte. ¡Ah! Y menor coste del libro comprado ya que, en general, cuando compramos un libro también estamos pagando por el otro que no se vende y se descarta. Bueno para la editorial, el planeta y los lectores.
Otra área en la que se encuentra mucho el plástico es en las tintas. Tradicionalmente se usan las tintas derivadas del petróleo, que no solo son muy contaminantes sino que también hacen más difícil el reciclado. En algunos lugares ya se están implementando las tintas vegetales, siendo la más conocida la tinta a base de soja que se descompone más fácilmente y permite reciclar el papel de manera segura.
También existen editoriales que están dejando de usar la sobrecubierta en los libros, que usualmente tienen revestimientos plásticos, y presentan el elaborado arte (que llama tanto nuestra atención en las librerías) directamente en la portada. Esto evita el uso y descarte de un montón de material que, además, suele terminar en la basura por su tendencia a romperse, ensuciarse o doblarse.
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| Muchas sobrecubiertas tienen revestimientos plásticos |
Por último está el packaging, área en donde es más visible el plástico pero no por ello menos importante. Remplazar el plástico por materiales biodegradables o reciclables ayuda a disminuir el impacto ambiental del transporte de los libros. Un gran ejemplo de esto era la empresa Book Depository, que en sus envíos utilizaba empaques de cartón ajustados al tamaño del libro, lo que además lo protegía en caso de golpes.
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| Un ejemplo de packaging usando materiales reciclables |
Por supuesto no todas las personas leemos libros físicos. En la actualidad cada vez se usan más los libros digitales (e-books), audiolibros y demás, lo que implica el uso de aparatos electrónicos. Las computadoras, tablet, lectores de e-books y teléfonos celulares, todos, contienen plástico. Por lo tanto, reciclar los aparatos electrónicos en vez de descartarlos sin más es muy importante para combatir la contaminación por plásticos, además de que ayudamos a recuperar otros materiales como el oro, el cobre, el vidrio y el aluminio, entre otros.
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| Electrónicos en proceso de reciclaje |
Tomar medidas para volver más ecológicas las diversas industrias no es una moda, sino una medida crucial para nuestro planeta. Aplicando cambios más sustentables en la industria del libro no solo ayudarían a las empresas y a los lectores sino que también ayudaría a combatir la contaminación por plásticos que tanto impacta en la salud de las personas y en la biodiversidad.
Fuentes consultadas
- 2025 Theme and Host. World Environment Day.
- Sustainable Book Publishing: Why Going Green Matters in 2024, por Aziza Redpath. Spines.
- The Publishing Industry Has a Serious Waste Problem, and It Needs to Stop Now, por Lucy Kogler. LitHub.
- "Editar un poco menos y preocuparnos un poco más por el destino de los libros", por Guillermo Schavelzon. El blog de Guillermo Schavelzon.







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