Las 3R de los lectores
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| Libros usados a la venta. | Fuente: Book Riot |
¿Una persona entre 7.000 millones puede hacer la diferencia? El cambio climático es un problema de consumo personal. Recuerdo haber leído esa frase en una de las tantas revistas de National Geographic que tengo en casa y estar completamente de acuerdo con ello. Más que demostrado está que nuestros hábitos de consumo son los que están impulsando el cambio climático y por eso es que nosotros, como consumidores, tenemos que tomar medidas para proteger la salud del planeta.
Reciclar nuestros residuos, cerrar la canilla cuando nos cepillamos los dientes, usar bolsas de tela en vez de las descartables y reducir nuestro consumo de luz son medidas fáciles para ser más sustentables en nuestro día a día pero, ¿cómo podemos ser consumidores responsables cuando amamos leer? ¿Se puede ser un bibliófilo/a y al mismo tiempo ser eco?
Las 3R: ¿Qué son y cómo aplicarlas a la lectura?
La regla de las tres erres, o también llamada las 3R de la ecología, es una propuesta que aspira a desarrollar hábitos de consumo responsable. Presentada por primera vez en el año 2004 por el primer ministro de Japón Koizumi Junichiro, las 3R fueron creadas con el propósito de cuidar el ambiente y reducir el volumen de residuos generados a través de tres conceptos: reducir, reutilizar y reciclar.
Reducir
Si reducimos el problema, disminuimos más el impacto que tenemos en el ambiente. En este caso, implica ser responsables y conscientes de lo que compramos, la energía que demandó la producción y el transporte, su envoltorio, etc.
En lo que se refiere a los libros, entran en esta categoría las siguientes sugerencias:
- Leer solo los libros que nos interesa leer.
- Leer el primer capítulo online: Hay muchos libros que hoy en día tienen los primeros capítulos disponibles en Internet para leer gratuitamente, ya sea en las páginas de la editorial o en lugares como Google Books. Esto es algo muy positivo, ya que podemos fijarnos antes de comprar si ese libro nos llama la atención o no, evitando compras innecesarias.
- Leer e-books: Un libro físico demanda mucha energía, ocupa espacio, utiliza mucho papel y químicos tóxicos- como la tinta-, y tienen una huella de carbono muy alta si se lo envía de un país a otro. Para estos casos leer libros digitales es una buena opción, ya que elimina el impacto de la fabricación y el envío... y casi no ocupan espacio.
- Evitar las cajas literarias en lo posible: De por sí las cajas literarias no son tan malas- es una idea bastante entretenida-, ¡el problema es la cantidad de chucherías que tienen!
- Llevar una bolsa de tela a la librería: Muchas veces, cuando compramos un libro en una librería, nos lo entregan en una bolsa plástica descartable. Pocos lugares tienen bolsas de tela en comparación con otras clases de comercios. Así que es importante llevar nuestras propias bolsas reutilizables a la hora de comprar o sacar libros de la biblioteca.
- Comprar libros usados: Como dije en un apartado anterior, un libro físico demanda mucha energía. ¿Entonces por qué no comprarlos usados? Así, de paso, aumentamos la vida útil del libro y protegemos nuestra visión del uso constante de artefactos electrónicos.
- Pedir prestado libros a la biblioteca, familiares y amigos... o a cualquiera que conozcas que tenga libros: Ésta es una de las cosas que más me entretiene hacer, ya que se genera una especie de unión a través de los libros y te permite conocer más en profundidad a una persona a través de sus gustos.
Reutilizar
En este caso lo que se busca es sacarle el máximo provecho al producto, darle una segunda vida alargando su vida útil.
Nosotros como lectores sabemos manejar este apartado mejor que nadie. ¿Quién no se ha enamorado de un libro a tal punto de leerlo una y otra vez? Los libros son eternos, atemporales y a diferencia de otros objetos resisten el paso del tiempo sin problema.
Pero, ¿qué pasa con aquellos libros que leímos y no nos gustaron? Claramente no pueden ser arrojados a la basura, en especial aquellos que están en excelentes condiciones. Lo que se puede hacer con esos desafortunados que no lograron conquistarnos es:
- Donar los libros a la biblioteca.
- Intercambiar libros o dejarlos en una biblioteca al paso: Uno de los aspectos más interesantes de los intercambios de libros es que siempre se pueden encontrar libros extraños, fascinantes, ediciones especiales y nuevos favoritos. Mi biblioteca personal tiene una gran cantidad de excelentes libros conseguidos de esta manera, incluso de regiones tan remotas como Canadá o Polonia.
- Vender el libro: Y así tener más plata para comprar nuevos libros, jaja.
- Releer los libros que nos gustaron.
Reciclar
El reciclaje consiste en transformar los residuos en materia prima para crear nuevos productos, evitando así la extracción de nuevas materias primas y reduciendo el consumo de energía en su elaboración.
Si bien es muy triste llevar a reciclar un libro hay algunos tan raídos, tan destruidos, que lo mejor es dejarlos ir. A final de cuentas es papel. Algunas cubiertas de libros pueden usarse como tapas de libretas, incluso he visto que hay gente que hace poesía con palabras cortadas de las páginas de éstos. Lo importante en este caso es ser creativo, porque el libro ya no puede cumplir su objetivo como uno.
Fuentes consultadas
- National Geographic Magazine. Mayo de 2016.
- La regla de las 3R: ¿Qué es y cómo aplicarla en casa? Telperion Sustentable.
- Environmental Impact Assessment of Household Consumption. Diana Ivanova et. al, 2015. Wiley Online Library.
- Environmentally Friendly Ways To Be A Reader. Rose Moore, 2017. Quirk Books.
- Regla de las tres erres. Wikipedia.




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