¿Qué tan sustentables son los libros?

Un libro es una obra impresa en una serie de hojas de papel u otro material, unidas por un lado y protegidas por las cubiertas. Como muchos de nosotros sabemos, los libros pueden ser sobre prácticamente cualquier tema. ¿Pero qué tan sustentables son?

Un libro es un pedazo de la Humanidad en papel. Ya sea que el libro contenga textos religiosos, historias de ficción o sea un simple diccionario, es innegable el papel de los libros en la cultura y la historia de todos nosotros. Sin embargo, la importancia de los libros no hubiese sido tan grande de no ser por Johannes Gutenberg que, en 1440, inició la industria editorial al crear en Alemania la imprenta.

Los tiempos han cambiado pero nuestro consumo de libros no. De hecho, se podría decir que ha aumentado, gracias a la alfabetización. El libro, que antes era considerado algo caro y de difícil acceso para el común de la gente, hoy es una mercancía como cualquier otra que- gracias al auge de las comunidades booktuber y bookstagrammer- ha alcanzado el valor de objeto de deseo también. Mientras más, mejor.

Y así los libros se acumulan en los estantes de los amantes de la lectura...

En sí no debería ser un problema, al final de cuentas mejoramos nuestro vocabulario y aprendemos, y simultáneamente nos entretenemos. El tema viene cuando pensamos en la huella de carbono de cada uno de los libros. ¿Qué tan sustentables son? ¿Hay libros más ecológicos que otros? ¿Cuál es la huella de carbono de mi actual lectura?

El libro: una huella de carbono difícil de calcular

Todos sabemos que los libros están hechos de papel, ¿no? Pero la huella de carbono de éstos va más allá de la madera talada, va mucho más allá.

En teoría, para calcular la huella de carbono de un objeto, primero se tiene que saber:

  • Qué materias primas se usan.
  • Cómo se transportan esas materias primas.
  • Cómo se fabrica el producto que se quiere hacer.
  • Cómo llega al consumidor final.
  • Qué le sucede al producto final cuando se desecha.
La cifra del cálculo final generalmente se expresa en kilogramos o toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2eq), ya que para hacer algo se emiten distintos gases de efecto invernadero y, como todos tienen diferente potencial de calentamiento, se utiliza el dióxido de carbono como el estándar.

En sí parece fácil saber la huella de carbono de los libros, el problema es que en la práctica saber la suma exacta de todas las emisiones es imposible de calcular. Nuestra economía y cadenas de producción actual son tan complejas y globalizadas que intentar saber la huella de carbono de un solo libro puede llegar a ser un dolor de cabeza.

Otro problema que se encuentra tiene que ver con la fabricación misma del libro. Un libro impreso en España con papel de árboles españoles puede tener una huella de carbono diferente a uno impreso en Reino Unido debido a las diferencias en las prácticas forestales y las redes de energía de cada país. En Estados Unidos, por ejemplo, la industria editorial utiliza alrededor de 32 millones de árboles al año para hacer libros. En ese país solamente, la producción de libros emite más de 40 millones de toneladas métricas de CO2 cada año. 

Desde calcular la fabricación de papel, el uso de tintas, el cartón de las tapas, el transporte y el volumen de impresión, saber qué tan sustentables son los libros resulta difícil de saber. Sin embargo podemos saber que, dependiendo el tipo de libro, su fabricación y el origen del mismo, la huella de carbono puede variar de entre 1,2 a 4 kilogramos de CO2eq.

Obviamente no todos los lectores leemos libros en físico, al igual que no todos leemos libros nuevos, por lo que nuestros hábitos de lectura también pueden generar emisiones distintas dependiendo la persona. Y además, también las editoriales son conscientes del impacto que tienen en el ambiente y muchas de ellas ya están dando los primeros pasos para ser más sustentables.

Y ustedes, ¿alguna vez se preguntaron qué huella de carbono tienen sus libros? ¿Qué ideas se les ocurren para que los libros sean más sustentables? ¡Los leo!

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