Crisis del papel: ¿Cómo afecta a las editoriales?

 

En Argentina, editoriales independientes e imprentas denuncian una falta de suministro de papel ahuesado, material vital para imprimir libros. ¿Cómo afecta este problema al sector literario?

Si algo positivo se puede decir que trajo la pandemia de COVID-19 es que impulsó la lectura. Durante la cuarentena, la lectura creció entre los argentinos de las ciudades más pobladas del país, según un relevamiento realizado por la firma Ghostwriter Argentina. Sin embargo, en Argentina hay problemas para imprimir libros, tal como informan editoriales independientes e imprentas que denuncian un trato desigual a la hora de comprar papel. ¿La razón? La falta de suministro de papel ahuesado o bookcel, vital para la impresión de libros que, por sus cualidades, es el preferido por las editoriales para las novelas, poesías y libros de alta calidad.

Características del papel ahuesado. Fuente: imprimirmilibro.es

Martín Gremmelspacher, presidente de la Cámara Argentina del Libro, que nuclea a casi 600 editoriales unipersonales e independientes del país, plantea el difícil momento que atraviesa la industria nacional: "En los últimos 13 meses, hubo un aumento del 115% en el costo del bookcel, un 85% en el último año y, por otro lado, el valor de un libro se duplicó", dijo el ejecutivo al diario Infobae.

Esta problemática impacta de lleno a las editoriales independientes, que al momento de pedir presupuestos y enviar los archivos a imprenta sufren las consecuencias, al igual que la producción editorial nacional en su conjunto, ya que el valor del libro se encarece.

¿Cuáles son las raíces de esta compleja problemática? Varias. Por un lado, la posición dominante que ejerce la empresa santafecina Celulosa Argentina en el abastecimiento del producto y, por el otro, la escasa importación de alternativas viables más las trabas aduaneras e impositivas que impiden la llegada del suministro europeo o brasileño. También está la inflación, que produce cada 50 días un aumento del 10% de esta preciada materia prima. Desde Celulosa Argentina, el gerente comercial Jorge Martínez Falino explicó a Infobae que: "Estamos atrasados con las entregas por la bajante del río Paraná como así también por la falta de empleados por el COVID-19. Esto generó una sobreventa y conflicto en las entregas. Eso sí, siempre seguimos fabricando bookcel, aunque en 2020 tuvimos discontinuidad por la impresión de boletas para el Censo 2022".

El directivo expresó, además, que siguen fabricando el papel ahuesado al mismo ritmo que en 2019 y que sólo están atrasados en unas semanas en la entrega.

Alternativas que no satisfacen a las editoriales y una feria que trae incertidumbre

Por su parte, desde la papelera Ledesma, informan que hay otros papeles disponibles como el papel obra, que se utilizan para libros de ensayos, por ejemplo. "Ledesma ha creado una excelente alternativa al papel ahuesado 100% con caña de azúcar y sin blanqueadores químicos que está al mismo precio que el tradicional papel blanco para impresión", dice Ignacio Duero, gerente de comunicaciones de la empresa, pero las editoriales advierten que no es comparable con el papel ahuesado, ya que este último se oxida más lento, es considerado el mejor para descansar la vista y figuraba como el más económico.

Claramente la crisis del papel ha llegado a la Argentina y parece no tener solución a corto plazo, a meses de la esperada 46° Feria Internacional del Libro, que se celebrará del 28 de abril al 16 de mayo en La Rural. "Habrá un perjuicio importante en el retraso de las novedades (segmento primario para una feria masiva) o bien que un editor tenga que posponer colecciones ante la falta de insumos", explica Gremmelspacher.

Esperemos que la situación se normalice con el tiempo, las editoriales encuentren una solución a sus problemas de abastecimiento y la industria pueda seguir brindándoles a los lectores libros de calidad. Aunque por ahora, el final de este capítulo que tanto está afectando al sector parece ser aún incierto.

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