Kaidan: historias tenebrosas, tradición y el verano japonés

 


A diferencia de las tradiciones de verano en occidente, con sus días de playa, helados y actividades al aire libre, el verano en Japón se destaca por ser un poco macabro. Por siglos, los veranos calurosos y húmedos del país asiático han estado marcados por los espíritus, las historias que asustan y las famosas "pruebas de valor". Estas tradiciones, practicadas desde hace muchos años en los meses más calurosos siguen siendo parte del verano japonés pero, ¿por qué es así? ¿De dónde viene esta tradición de asociar el verano a lo tenebroso?

O-bon, el festival de los muertos

Para los japoneses el verano tiene algunas características que para nosotros, los occidentales, tiene más que ver con Halloween. Sin embargo, esta asociación de "verano + historias de espíritus" tiene sus raíces en la tradición budista. El o-bon es una festividad de culto a los antepasados que tiene lugar en los meses de verano, en el cual se honra a los espíritus de los antepasados fallecidos. Durante estas fechas existe la creencia que los límites entre el mundo físico y el espiritual se vuelven difusos, lo que permite que las almas de los muertos puedan visitar a sus familias. Sin embargo, no todos los espíritus que regresan al mundo terrenal son buenos, por lo que existe la idea de que el verano es una época en donde pueden aparecer almas perdidas, espíritus inquietos, ¡e incluso fantasmas vengativos!

Kaidan: las historias macabras para mantenerse fresco

Además de las creencias asociadas al o-bon otra de las creencias populares entre los japoneses es que una historia de terror puede darte tanto miedo... ¡que los escalofríos te van a mantener fresco! En los días previos al ventilador y el aire acondicionado, decir historias de fantasmas o kaidan para producir escalofríos era una costumbre común en la sociedad japonesa a tal punto que incluso había obras específicas de teatro kabuki durante esas fechas. El etnólogo Shinobu Orikuchi relataba que estas obras eran llamadas suzumi shibai, que podría ser traducido como "obras refrescantes", e incluía historias como Tokaido Yotsuya Kaidan u otras historias terroríficas sobre fantasmas de mujeres asesinadas que buscan venganza (lo que demuestra también cómo era la realidad de la posición social de las mujeres en esa época que, a falta de justicia en vida, sus espíritus buscaban venganza una vez muertas).

Esta tradición de las historias de terror para mantenerse fresco se cree que comenzaron durante el período Edo (1603- 1868), del cual hay un relato de un grupo de 100 samuráis que  se juntaron para contar historias de miedo. Conocido como hyakumonogatari kaidankai ("la reunión de las cien historias sobrenaturales"), era considerado como una manera que tenían estos guerreros de probar su valentía ante el grupo: los samuráis encendían 100 linternas o velas en el momento más oscuro de la noche y se tomaban turnos para compartir una historia de terror. Después de que uno terminaba su historia, la luz se tenía que apagar. Así, poco a poco, cada vez había menos iluminación y cuando la última historia se contaba todas las luces estaban apagadas, y en total oscuridad se esperaba la llegada de un espíritu sobrenatural.

Esta costumbre de compartir una historia de terror como remedio al calor es tan usual que, hasta el día de hoy, el verano es la fecha del año en el que casi todas las películas de terror se estrenan en cines o vuelven a aparecer en la pantalla grande clásicos para generar un buen escalofrío. Además, los canales de televisión comparten especiales de horror y películas que ya son un clásico del verano.

También, y como una manera de mantener la tradición de esos 100 primeros samuráis, es muy común que los jóvenes durante el verano prueben su coraje y valentía visitando un lugar embrujado. Kimodameshi es esta tradición particular de probar el valor en cementerios, bosques embrujados, edificios abandonados o cualquier lugar considerado shinrei (un lugar que se cree que está embrujado por fantasmas), usualmente de noche. Hoy en día muchos niños y adolescentes practican "viajes de kimodameshi" organizados por sus escuelas durante el verano y más de un maestro ha tomado esta ocasión para darles un susto a sus alumnos.

Ya sea leyendo una novela de horror, viendo una película de zombies o un programa de presencias fantasmales, el verano puede ser más que días de pileta y helado como nos lo demuestran los japoneses, y animarnos a hacer algo diferente a lo usual puede ser un gran acercamiento a su cultura de una manera creativa y original. Y ustedes, ¿están listos para un susto refrescante?

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