Ichi Efu, una crónica personal sobre trabajar en la central nuclear Fukushima I
A más de una década del accidente nuclear que afectó al país oriental y con la prensa internacional nuevamente con el ojo en Fukushima por la liberación de agua con tritio por parte del gobierno japonés, la obra de tres tomos del mangaka Kazuto Tatsuta sigue más relevante que nunca.
"El mundo ve nuestro lugar de trabajo como un lugar detestable, una especie de Infierno en la Tierra", frases como ésta pueden leerse en las viñetas escritas por el mangaka conocido como Kazuto Tatsuta que, lejos de ser una ficción distópica o una exageración fantasiosa, relata sin tapujos ni heroísmos el día a día de los trabajadores de la central nuclear Fukushima Dai-ichi o Ichi Efu, como la conocen los habitantes y trabajadores de la zona.
Esta crónica de 3 tomos, traída al español por Norma Editorial, narra la cotidianidad del día a día de las labores de limpieza de la central nuclear que, en el año 2011 cuando sucedió el accidente, la prensa lo anunciaba como el nuevo Chernóbil: medidas, protocolos, situaciones comunes que, lejos de la acción y heroísmo esperado normalmente, forman parte del trabajo de estos hombres y mujeres que se encargan de la lenta pero segura rehabilitación de una zona contaminada por la radiación.
El dilema del tritio
Últimamente Fukushima vuelve a estar en el ojo mediático, especialmente luego de que un ministro japonés llamara "agua contaminada" al agua tratada liberada por la central nuclear de TEPCO, lo que generó una oleada de críticas y manifestaciones por parte de la sociedad. El vertido de aguas con tritio de Ichi Efu empezó el 24 de agosto de este año, a pesar de las protestas de los miembros de la industria pesquera de la zona y los Gobiernos de los países vecinos, luego de que se aprobara un plan para diluir el agua tratada con tritio en el ALPS (sistema de procesamiento de líquidos avanzado) con agua de mar para mantenerla en concentraciones de 1.500 becquereles/litro como máximo- menos de la sexta parte del nivel que establecen las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- antes de verterla.
El tritio, un isótopo de hidrógeno con las mismas propiedades químicas que un átomo de hidrógeno normal pero con dos neutrones más, existe de manera inestable, deteriorándose al emitir una partícula beta para convertirse en un isótopo de helio estable con dos protones y un neutrón. La energía liberada por la partícula beta no puede penetrar en la piel ni en un envase, por lo que no plantea riesgos de exposición externa. Sin embargo, si el agua contiene tritio y entra en el organismo humano, puede provocar exposición interna a la radiación. Es por eso que la OMS publica directrices que explican cuánta concentración de tritio en agua puede ser consumida por el organismo (el máximo permitido es hasta 10.000 becquereles/litro).
El tritio se genera siempre en las reacciones de fisión nuclear, lo que significa que todos los reactores nucleares y las instalaciones de reprocesamiento de combustible nuclear del mundo emiten tritio incluso cuando el funcionamiento es normal. La cuestión de la liberación del agua tratada del ALPS se debe a que los terrenos que rodean a Fukushima se hallan cubiertos de depósitos de almacenamiento de agua en la actualidad.
"Los terrenos que rodean la central nuclear se hallan cubiertos de depósitos de almacenamiento de agua en la actualidad. Para avanzar en el desmantelamiento, el agua tratada en el ALPS debe verterse y los depósitos deben eliminarse para dejar un espacio donde construir las instalaciones necesarias para pasar a la siguiente fase", escribió para Jiji Press Torikai Yuji, profesor del Departamento de Ciencias de la Escuela de Posgrado de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Ibaraki (Japón).
Dado que el incidente fue clasificado en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos con un 7 (el nivel más grave), y causó inquietud en todo el mundo, es lógico que la población japonesa y de los países vecinos desconfíe de TEPCO. Un reporte de The Assiciated Press indicó que más del 80% del público se opone a la liberación del agua tratada, y más del 60% eligió no comer productos marinos provenientes de Japón.
"El vertido de aguas residuales contaminadas con materiales radiactivos por parte de Japón constituye una violación directa del Convenio de Londres sobre la contaminación marina", afirmó Lee Jae-myung, representante del Partido Democrático de Corea del Sur en una nota publicada en septiembre en Common Dreams. "Es hora de que la comunidad internacional intervenga y denuncie esta clara violación del derecho internacional, detenga la mala conducta de Japón y se mantenga unida para preservar la seguridad marítima".
En primera persona: Ser trabajador en Ichi Efu
A lo largo de los tres tomos que recopila la crónica de trabajo de Kazuto Tatsuta [nombre figurado] podemos observar en primera mano el día a día de los trabajadores de la planta nuclear de Fukushima luego del desastre, sus labores de limpieza y los estrictos protocolos para poder mejorar una zona afectada tanto por un accidente nuclear como por un tsunami y un terremoto y, finalmente, permitir que la población local vuelva a sus hogares.
Pero también Ichi Efu sirve como un retrato humano de la sociedad japonesa sin ninguna clase de adorno, cuya población local terminó afectada por el tsunami al punto que fueron forzados a abandonar sus casas sin saber cuándo volverían, de la brutal corrupción por parte de las empresas constructoras y de la limpieza que pagan mal a sus empleados, aprovechándose de una catástrofe de esta clase para ganar más dinero, y el sentido de humor y compañerismo de los trabajadores que (al final de todo) son trabajadores como todos los demás.
"-Resulta irónico. Me echan de mi casa por estar en la zona de exclusión, pero mi lugar de trabajo está precisamente dentro de esa zona. -Muchos de los que trabajan en 1F están en la misma situación. ¿No les guardas rencor a los de TEPCO ni estás cabreado con ellos? -Hmmm... ¿Cómo no iba a estar cabreado si me quitaron la casa? Pero, por otra parte, mi lugar de trabajo es donde se produjo el accidente. Los únicos que podemos hacer algo aquí somos nosotros. Y si no solucionamos esto, la gente que quiere volver no podrá hacerlo."
El autor con este manga y sin seguir el camino tradicional para este tipo de obras nos ofrece un retrato realista y vivo de una catástrofe ambiental y social que, también, nos aporta esperanzas en un momento en el que Fukushima vuelve a estar en boca de todos. No es un retrato anti nuclear, pero tampoco es un relato pro nuclear. Es una crónica humana de personas que trabajan en un lugar contaminado que, quitando las polémicas que siguen circulando, hacen lo posible por mejorar una zona afectada por un evento devastador.
"El mundo ve nuestro lugar de trabajo como un lugar detestable, una especie de Infierno en la Tierra. Sin embargo, nosotros también vivimos con orgullo en este mundo (aunque habría que matizar algunas cosas). Pase lo que pase, nosotros volveremos a conducir por esta carretera mañana y en días sucesivos en dirección a 1F. Quizá no vivamos para verlo... pero algún día, este lugar de trabajo desaparecerá de la tierra de Fukushima."





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