El rol revolucionario de la biblioteca pública
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| La Revolución de Mayo por Francisco Fortuny |
La conmemoración de la Revolución de Mayo en Argentina representa una oportunidad para hablar sobre las funciones de las bibliotecas públicas en el país y en América Latina. Para los bibliotecarios y bibliotecarias es un hecho sabido de que el primer acto de índole cultural que llevó a cabo la Primera Junta fue, justamente, la fundación de una biblioteca pública pero puede que para el resto de los ciudadanos esa información haya pasado desapercibida. Por eso, para el aniversario de la revolución, voy a ahondar en cómo la creación de la Biblioteca Pública fue un suceso revolucionario que continúa hasta el día de hoy.
Es 13 de septiembre de 1810 y, por medio de un artículo publicado en la Gaceta de Buenos Aires, la Primera Junta funda una biblioteca pública bajo el encabezamiento de "Educación" y le atribuye a uno de los miembros, Mariano Moreno, el cargo de protector de la misma.
Puede parecer un hecho sin mucha relevancia pero la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires fue el primer acto de índice cultural que se encuentra vinculado con la Revolución de Mayo, un proceso que concluyó con la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros e inició el largo camino de la formación del Estado argentino.
La creación por parte de la Primera Junta de la Biblioteca Pública de Buenos Aires forma parte de un contexto histórico particular y fuertemente influenciado por otras bibliotecas (privadas, de sociedades comerciales, dependientes de instituciones religiosas, etc.) que se remonta hasta principios del siglo XVIII. Lo original de este caso es que esta biblioteca pública era un instrumento de gobierno, cuya agencia ya no pertenecía a la esfera de la Iglesia Católica o a un ente privado en particular (siendo conocido el caso de don Facundo de Prieto y Pulido en 1794, que donó su biblioteca personal para una colección de uso público), sino que estaba fuertemente relacionado con un Estado que estaba en vías de formación. A su vez, fue muy importante la participación de la ciudadanía en su gestación y desarrollo que, como menciona Néstor G. Labbé:
"La sociedad en su conjunto se comprometió con la Biblioteca Pública de Buenos Aires mediante donativos o aportes de otra índole; es decir, que fue una iniciativa que la sociedad en conjunto estaba requiriendo, o que, como dice Parada, la biblioteca fue un fenómeno de participación popular desconocido hasta entonces."
Por lo tanto, las donaciones de libros y la entrega de dinero por parte de los ciudadanos para adquirir obras fue uno de los acontecimientos más transcendentales de la creación de la biblioteca pública por parte de la Junta. Este carácter plural y diverso está en el centro de la Revolución de Mayo, y la biblioteca pública no fue la excepción. Su creación por parte de la Primera Junta se sustentaba en un ideal de inclusión, donde esa variedad de libros significaba la orquestación de pensamientos contrarios, y cuyo destino era ayudar a la felicidad humana. Como dice Alejandro E. Parada en El bicentenario y la biblioteca pública:
"La finalidad de estas instituciones, aunque pueda parecer algo ajeno al capitalismo pragmático y globalizador, es generar un horizonte de utopía, de dimensión sagrada por todo aquello que dignifica a los hombres en sus producciones y recreaciones lectoras. El mandato, pues, que heredamos hace doscientos años, permanece incólume: una biblioteca pública es un lugar de festejo, es un locus existencial que hace a lo gozoso y al placer de ser otros y mejores por intermedio del acto de leer."
La revolución de las bibliotecas continúa
Como pudimos notar, las bibliotecas públicas en Argentina son más que un mero espacio para acumular libros: son un centro en donde se desarrolla la comunidad, un espacio de aprendizaje y desarrollo y también, de resistencia.
En la actualidad las bibliotecas se han convertido en los espacios donde todas las personas, sin importar su género, edad u orientación sexual, condición económica, estado de salud u origen étnico o religioso pueden juntarse, estudiar, conocer nuevos mundos, usar servicios que hoy en día no toda la población posee (como el wifi), o simplemente buscar silencio, paz y seguridad en un mundo cada vez más caótico y ruidoso.
El rol revolucionario de las bibliotecas todavía continúa, hoy más que nunca en un mundo en donde es necesario preservar la historia y, más importante, la verdad. Vivimos en una realidad en donde abunda la desinformación y las noticias falsas (amplificadas en las redes sociales), siendo las bibliotecas más relevantes que nunca ya que contienen todos los recursos necesarios para guiarnos hacia la verdad.
Las bibliotecas contienen verdad, unen las comunidades, construyeron nuestro pasado y nos dan las herramientas para construir, todos juntos, un futuro mejor. Cuidemos las bibliotecas públicas, usemoslas. Continuemos con la revolución que empezó en 1810, una biblioteca pública y un libro a la vez.
Fuentes consultadas
- La pasión bibliotecaria y la pasión revolucionaria en el bicentenario, por Néstor G. Labbé. Espacios de crítica y producción N° 44. Septiembre de 2010. Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Pág. 36-37.
- Revolución de Mayo. WIKIPEDIA.
- El bicentenario y la biblioteca pública, por Alejandro E. Parada. Espacios de crítica y producción N° 44. Septiembre de 2010. Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Pág. 42-49.
- 7 Reasons Libraries Are Essential, Now More Than Even, por Sadie L. Trombetta. Wayland Library (PDF).




Hola! Me encantó conocer toda esta información y más en el contexto que estamos viviendo. Gracias por compartirla
ResponderEliminar¡Hola Silvia! Muchas gracias por tu comentario, siempre me gusta traer información peculiar o desconocida y compartirla :)
Eliminar¡Un abrazo!