¿Y si leemos este verano?
El verano es un tiempo para relajarse, disfrutar, descubrir cosas nuevas y, para muchos de nosotros, de leer. Es una realidad que hay muchas personas que no leen durante las vacaciones, tal vez por esa idea de que la lectura es igual al estudio y el verano no está para estudiar. Por eso, existe en muchas partes del mundo un concepto llamado Summer Learning Loss (o pérdida de aprendizaje de verano), que se refiere al decaimiento del aprendizaje ganado o de habilidades como la comprensión lectora y el vocabulario durante el verano por la falta de práctica constante. En Estados Unidos es especialmente preocupante entre los niños y adolescentes, ya que la falta de práctica durante esos meses sin escuela puede hacerles perder alrededor de dos meses de sus habilidades lectoras, forzando luego a los maestros y profesores a usar hasta seis semanas de clases para recuperar todas las habilidades perdidas en vez de usarlas en el material de ese año.
En el caso de los adultos es difícil saber cómo afecta la falta de lectura, pero se puede asumir que les sucede un fenómeno similar: al final del día, la lectura es un hábito que es fácil de perder y cuyos "músculos lectores" son muy difíciles de recuperar- especialmente cuando se tiene a las redes sociales tan a mano. Sin embargo los beneficios de la lectura son muchos, destacándose en especial sus efectos para disminuir el estrés, algo muy importante en el mundo complejo y caótico que vivimos hoy en día. Leer hace que tengamos mejor gramática, comprensión y también mejora nuestra escritura. Hace que conozcamos nuevas culturas, realidades o información detallada sobre temas que nos interesan. Entonces, ¿no sería una buena idea popularizar la lectura de verano para no perder todos los beneficios que nos aporta?
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Los programas de lectura de verano
Si miran películas de Estados Unidos situadas en las épocas de verano, como My Girl, probablemente habrán notado que es normal darles a los niños una lista de libros para leer incluso en el verano. Este cliché cinematográfico se debe a que en Estados Unidos siempre hubo una fuerte asociación entre la literatura y la defensa de la democracia. Los conocidos "Padres Fundadores" de la nación norteamericana siempre estaban preocupados de que si las personas no podían leer, entonces serían dependientes de la información de otros, y eso volvería a la entonces joven nación susceptible de las élites aliadas a Reino Unido. El cuarto presidente de Estados Unidos James Madison había dicho una vez que "la difusión del conocimiento es la única guardiana de la verdadera libertad", una idea que determinó la creación de múltiples fomentos a la literatura, bibliotecas y programas de lecturas alrededor del país.
Para 1896 Linda Eastman, bibliotecaria de The Cleveland Library y promotora de la literatura infantil, creó lo que sería el primer programa de lectura de verano al distribuir una lista de recomendaciones de libros a las escuelas locales, incentivando a los niños a leer cuanto pudieran de la lista durante el receso de verano. Eastman, debido a esta idea, notó que más niños visitaban la biblioteca, lo que generó en consecuencia una liga de lectura de más de 12.000 integrantes, clubes de lectura y los populares registros de lecturas en los que se pone en una planilla el título y autor del libro, y las fechas de inicio y finalización de la lectura del mismo.
Sol, helado y un libro como amigo
Tal como expliqué en ¿De qué hablamos cuando hablamos de "lectura de verano"?, el lector argentino tiene la tendencia de retomar lecturas durante el verano y buscar novedades que lanzan las editoriales para leer. Sin embargo cada vez hay menos lectores en Argentina, ya sea en verano o en cualquier otra época del año. Según el World Population Review, Argentina es uno de los países en el que menos se lee por año, alrededor de unas 300 horas de lectura por año. A pesar de ser el país en donde se encuentra La Feria del Libro- una de las ferias internacionales para lectores y editoriales más importantes del mundo-, y escritores de renombre como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar o Mariana Enríquez, sólo el 11% de la población urbana del país elige un libro como entretenimiento. Y, más preocupante aún, casi en el 40% de los hogares argentinos los libros están prácticamente ausentes.
Si en un universo alternativo resucitara James Madison y se le ocurriese visitar nuestro país probablemente pensaría que somos una sociedad sin libertad y con una democracia en constante peligro. En Argentina, el 46% de los alumnos de tercer grado no entienden lo que leen, tal vez porque primero en principal ni siquiera tienen qué leer o quién les lea. Los padres no leen, los hijos tampoco. Y las pantallas no ayudan. Según Valeria Abusamra, doctora en Lingüística e investigadora del Conicet, la exposición creciente a la tecnología puede promover un tipo de procesamiento cognitivo más superficial, lo que resulta en una disminución de la comprensión profunda y mayor dificultad para hacer tareas que requieren atención sostenida o pensamiento reflexivo.
Por eso, propongo una idea simple y absolutamente revolucionaria: Leer.
Junto al protector solar y el gorro, un libro. Mientras comemos un helado, un libro. En la playa, montaña, colectivo, plaza o en el sillón, un libro. Ilustrado, de poesía, ficción, infantil, historieta, el que elijas. Leamos para nosotros, leámosle a los niños o al que quiera escuchar. Seamos cuentacuentos. Menos pantallas, más libros. Y si no hay libros, turisteemos las bibliotecas.
Convirtamos a la lectura en nuestro amigo, en nuestra compañía, en nuestro amor de verano. Cambiemos la realidad una página a la vez.
Y vos, ¿qué vas a leer este verano?
Fuentes consultadas
- A Brief History of Summer Reading Programs, by Ellie Wilkie. Reader Zone.
- Why Summer Reading is Crucial For Kids. Oxford Learning.
- Apenas el 11% de los argentinos son lectores frecuentes, por Silvina Premat. La Nación.
- La mayoría de los argentino solo leen libros en la escuela, por Alfredo Dillon. Infobae.
- ¿Qué nos pasó? Argentina es el país que menos libros lee anualmente, por Sandra Fernandez. Baires Secreta.
- El alarmante panorama educativo en Argentina: ¿Qué hay detrás del deterioro en la comprensión lectora?, por Antonella Lopreato. Filo News.




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